martes 29 de abril de 2008

Cultura Combi

Creo que todos nos hemos subido a una combi y coincidiremos que es una de las experiencias más incomodas de la vida diaria del peruano promedio. Empezando por lo incomodo que son los asientos, lo maleducado que puede ser el conductor y el cobrador, lo arriesgado que es el hecho de subir a la combi, y resistir el pánico ante las imprudentes maniobras que realiza el conductor durante el viaje.

En esa fauna tenemos una gran variedad de seres, desde aquel ser domestico que valora su trabajo y respeta la vida del otro, como el de la combi asesina que está dispuesto a atropellar y fugar con tal de llevarse al bolsillo unos cuantos soles que le permita mantener su estomago y los vicios diarios.

Creo que lo peor de todo es lidiar con los cobradores. Ya que estas diabólicas criaturas se encargan de tratar a sus pasajeros como carga barata, y tal estibador, a gritos y en algunas ocasiones groserías, tratan de acumular la mayor cantidad de pasajeros dentro de una lata de sardinas que sirve de medio de transporte para nosotros los peruanos. Además con su peculiar lenguaje y a viva voz gritan en cada paradero, o en lugar que cumpla dicha función, la ruta que seguirá el vehículo que servirá para llevarnos a nuestros respectivos destinos. Y con la mano nos llaman, como si eso influyera en nuestra decisión para escoger una ruta, como si no supiéramos a donde vamos; lo probable, es a que ellos no les importe.




Yo soy uno de los que considera que éste servicio debería tener algunas condiciones mínimas para que pueda ser ofertado al mercado, por ejemplo, que las unidades de transportes cumplan determinadas características que permitan un viaje decente al pasajero a bordo de éstas, que los conductores pasen los exámenes suficientes con los que se pueda acreditar que está apto mental y físicamente para conducir un vehículo, etc.

No quiero hacer una análisis del mercado de transporte urbano, ésta breve introducción sirve para contar lo que me pasó algún tiempo atrás.

Tomé una combi que me lleva de mi casa al Jockey Plaza, y como es común antes de abordar negocié el precio del servicio para que éste sea de cincuenta céntimos de sol. Al subir pagué con sesenta céntimos, y al momento de pedir el vuelto al cobrador, me dijo que en ningún momento me había dicho que el pasaje era cincuenta céntimos.

Ante esto, empecé a discutir con el y decirle que lo pactado había sido cincuenta céntimos. En aquel momento, vinieron a mi cabeza una serie de principios legales que fundamentaban mi posición, como el famoso axioma latino “pacta sunt servanta”, que quiere decir que lo pactado obliga; principio de derecho privado que ha sido también considerado como unos de los principales principios del Derecho Internacional Público. Además, por mi cabeza la idea de la “confianza”, que el gran filósofo liberal Francis Fukuyama, plasmó en un libro que lleva el mismo nombre.

Buscaba las palabras adecuadas para hacerle entender, que el no cumplir con lo pactado, traía consigo un grave mal a la sociedad, pues elevaba los costos para la contratación entre los agentes de mercado, pues para que lleguemos a un acuerdo deberíamos incurrir en una serie de gastos que nos permita asegurarnos que nuestra contraparte complicará con su parte del trato; y que de seguir así, llegaríamos al extremo que nunca lleguemos a un acuerdo, pues éstos costos serían demasiado altos.

Comprenderán que mi formación legal hizo que piense una serie de cosas para hacerle desistir de su tonta idea que no había pactado conmigo el precio señalado, y a la vez, trataba de encontrar las palabras exactas que me permitieran comunicar todo ese conocimiento a esa pequeña y atrofiada mente del humilde y desdichado cobrador de combi.

Comprenderán que diez céntimos no me harían pobre ni al cobrador rico. Fue el hecho que exigía que se cumpliera lo acordado, exigía que se haga valer la palabra empeñada. Al ver la cara de cinismo del cobrador, quien argumentaba que en ningún momento me dijo que el pasaje era cincuenta céntimos, todo aquello que pasaba por mi cabeza se tornó en blanco, y una sola palabra se escribía en mi mente, por lo que de la forma más natural me nació decirle al infeliz ser: “no seas huevon”.

Así es señoras y señores, todo el razonamiento jurídico económico que he cultivado durante mis seis años universitarios y tres de estudios de post grado se fueron literalmente al cacho. Y es que si hubieran visto su cara realmente parecía un reverendo…, pues con su deformado rostro de niño mentiroso dibujaba un “yo no fui”, sínico y artero.

Pues bien, ante mi reacción, la que hasta ese momento me pareció justa, el cobrador se metió la mano al bolsillo; yo me asuste pues pensé que me agrediría, sin embargo sacó los sesenta céntimos que le di al subir, me los devolvió y me dijo que me bajara. Yo dije, “me bajo pues”, pues sabía que habían mil combis después de ésta que estaban dispuestas a llevarme por los cincuenta céntimos que había pactado con el cobrador.

Y fue de esa forma en la que fui echado por el cobrador, por ese sujeto que probablemente no haya terminado el colegio, que pertenezca a la mayoría de los peruanos que no entienden lo que leen, a aquel pobre hombre que apenas puede leer y escribir, a aquel que come solo cuando puede, que en su casa probablemente no tenga agua potable, que tiene que mantener a cinco hijos de los cuales tres venden caramelos en esquinas, pues éstos ya alcanzaron la edad para caminar y poder hablar. Ese hombre con una vida de miseria e ignorancia me botó de la combi por grosero y soez.

Si analizamos bien todo, nos damos cuenta que aquel cobrador carente de educación me botó de la combi por mi malcriada actitud, por no tener buenos modales y atreverme a vociferar una grosería para insultarlo, fui echado por bárbaro y por mal educado.

Mi post no tiene un toque irónico, como tengo acostumbrado escribir, sino de mea culpa. Pues un acto prepotente, resultó ser una barbarie, una acción nada civilizada, que ofendió a un hombre, que pese a no tener ninguna educación, caballerosamente me invitó a bajar de la combi.

Creo que esta historia puede tener moraleja… que la prepotencia es el reflejo de lo incivilizado que tenemos dentro.

Habla vaz….

Adjunto un video elaborado por unos jovenes universitarios, donde documentan lo terrible de ser pasajero en una combi.



lunes 31 de marzo de 2008

La noche que conocí la tierra de los monstruos de dos cabezas y ocho extremidades.



Aquella noche de viernes regresaba después de haber renunciado a mi trabajo. Como es natural en mi, una extraña sensación de adrenalina corría por mi cuerpo y debía ser descargada con una noche de diversión y alcohol. Hasta ese momento ya más de un amigo había descartado la posibilidad de salir esa noche. Al llegar a casa confirmé que yo era el único de mis amigos que estaba dispuesto a salir esa noche, y como no soy de los que salen solos para probar suerte en un bar o una disco, decidí quedarme viendo el DVD de mi serie favorita y comer algo, y tratar de reprimir mi sensación de ansiedad para que sea descargada al día siguiente. Así es que, después de comprar chatarra para comer, me dirigí de regreso a casa.

No pasaba por mi cabeza que aquella noche descubriría una imagen que al igual de poco usual me pareció hermosa, y es que en el mundo donde vivo me es poco común, o simplemente no la percibo tan fácilmente. Quizás fue el estado de alerta en que me encontraba debido a la excitación de haber renunciado, o posiblemente lo despejado y desolado que se encontraba la calle en donde se encuentra mi casa que me permitió ver tan extraño acontecimiento.

Corría un poco más de las 11 de la noche, yo regresaba después de haber comprado comida para llevar, acaba de voltear a la calle donde se encuentra mi casa, cuando pude apreciar tan maravillosa imagen. Unos veinte adolescentes del barrio, todos aquellos hijos de los gitanos que viven por mi casa, estaban sobre la pista y las veredas de toda la cuadra repartidos en parejas. Un grupo de aproximadamente de diez parejas caminaba delante mío, cada pareja tenía su propio espacio como si hubiera una atmósfera o un centro de gravedad que los dividía estratégicamente; los chicos abrazaban desde atrás y por la cintura a su chica.

Lo sé, es común ver una pareja caminando por la calle abrazados de esa manera, sin embargo, es poco común ver diez parejas andando de esa forma. Al caminar de esa forma, el andar es mas lento y dificultoso, pero es obvio que en ese instante las extremidades no pretenden llegar a destino, sino más bien prolongar lo más posible ese momento, en que el amor de adolescente y las hormonas de la juventud tienden a hervir y a experimentar nuevas sensaciones. Asimismo, es el momento en que los cuerpos de ambos se vuelven uno, creando un ser de dos cabezas, ocho extremidades, que tienen en común el mismo corazón.

Esa imagen me trajo a recuerdos los momentos en que experimente esa sensación, y a la vez, los momentos en que ese sentir desaparecía. Y estoy seguro que más de uno ha podido experimentarlo, sea cual fuese la edad o el momento de sus vidas, como si fuera un hechizo, un encantamiento o un embrujo el que nos atrapara y volviera a un hombre y una mujer un ser de dos cabezas y ocho extremidades.

Ojala no se rompa ese embrujo.




viernes 8 de febrero de 2008

De vez en cuando viene bien dormir


Alguna vez escuché que Napoleón dijo que solo los tontos dormían ocho horas al día. Si fue era eso cierto, me declaro un completo tonto, pues dormir es una de mis actividades favoritas del día o de la noche, o simplemente donde caiga o cuando caiga; pues como negar que entre los brazos de Morfeo soy más feliz.

Me gusta tanto dormir, que en un sin número de oportunidades me he quedado dormido en lugares muy curiosos. Por ejemplo, yo soy de los que se quedan dormidos en el taxi una vez que regreso de una juerga. Y como evitarlo, si usualmente regreso con unos tragos de más y en horas en que ya debería estar durmiendo. Felizmente sigo vivo, porque dormirse en un taxi en Lima es jugarse la vida. Pues bien, podría decirse que practico éste poco inusual deporte extremo, el sleeping on a cab.

Soy de los que se queda dormido en medio de una reunión chupistica cuando la conversación está aburrida. Nuevamente el alcohol sirve de catalizador para caer en los brazos de Morfeo. Para quién no sabe, Morfeo es el dios mitológico del sueño.

Me he quedado dormido en medio de un "ride" a través de un juego de Blanca Nieves y los siete enanos en Disneylandia. Y es curioso, pues Blanca Nieves cayó embrujada por una manzana causándole un sueño eterno, hasta que un principe la despertó con un beso. En mi caso yo caí presa del sueño por los aburridos enanos, lamentablemente ninguna princesa me despertó con un beso.

Cosa aun más graciosa fue cuando me quedé dormido en medio de una actuación en el Circo del Sol (no pretendo escribirlo en francés para no pasar de wachafo), pues sí, ante uno de los espectáculos más grandes del mundo me quedé dormido, increíble.

Los dos casos anteriores tienen su explicación lógica, ya que por mi paso por Estados Unidos sufrí de insomnio, tal es así que únicamente dormía dos horas al día, éste malestar me duró un mes y medio; por lo que comprenderán que una vez que mi cuerpo se relajaba caía profundamente dormido.

En quinto de secundaria me quedé dormido en medio de un examen de inglés, obvio no sabía nada sobre la materia objeto de evaluación, pero tras una pequeña siesta de cinco minutos y su respectiva babeada sobre el examen, me desperté inspirado para por lo menos lograr un 11 en la evaluación.

En fin, ustedes se preguntarán porqué hablo tanto del sueño, mejor dicho del sueño que tengo, pues la razón es sencilla, quiero explicar la razón por la que dejé de escribir por más de dos meses en mi blog, la razón es sencilla, tenía sueño. Y lo que pasa que usualmente escribo de noche, como a la media noche o minutos antes de la media noche, y desde que terminé mi maestría el sueño me aborda a las 11pm, y caigo rendido por éste.

Para no aburrirlos más me retiro, les dejo con una canción de Piero que es precisa para el tema, y con una foto mía que acredita mi placer por el sueño. Conmigo será hasta la próxima, me voy a dormir.

martes 1 de enero de 2008

Feliz Año Nuevo

lunes 3 de diciembre de 2007

Perú al mundial (es navidad - soñar no cuesta)


Xavier Sala i Martín es uno de los economistas más citados en el mundo. Dentro de su currículo figura haber sido Directivo del Barcelona, el gran cuadro español que es hoy por hoy uno de los mejores del mundo. Sala i Martín fue uno de los expositores del CADE realizado éste año en Trujillo, y en una coloquial conversación con un corresponsal de El Comercio (Luis Freyre) le comentó la formula que haría que el Perú llegue al mundial. A continuación reproduzco de manera íntegra el artículo publicado en Día 1 de El Comercio, el lunes 03 de diciembre de 2007.

“Lo dijo Xavier Sala-i-Martín, el economista, el ex presidente del Barcelona Fútbol Club, el conferencista estrella del viernes 30 de noviembre de la CADE 2007, el que tiene la receta del éxito económico y empresarial. Me lo confió durante el almuerzo de empresarios del Aventura Mall, en el que hubo de todo, menos almuerzo.


"Hay que innovar en todo, no hablo de grandes innovaciones tecnológicas, hablo simplemente de innovaciones, pequeñas o grandes, en cualquier campo, en el campo de fútbol, por ejemplo. Al respecto, yo tengo la solución para vuestro alicaído fútbol profesional. Ya que no habéis podido innovar la federación, innovad los campos de fútbol peruanos. Yo os propongo un revolucionario campo bipolar que os asegure las victorias de local durante las Eliminatorias al Mundial. El sistema consta de una pelota imantada por dentro y dos arcos de metal imantados eléctricamente cuya polaridad varía según el lugar del campo en el que juegue vuestra selección. El arco contrario estará siempre imantado en un polo opuesto al de la pelota y como los polos opuestos se atraen, todo lo que le disparéis será irremediablemente atraído hacia el gol. Si con esto no la metéis bueno, es que sois futbolísticamente discapacitados y lo único que podéis esperar del fútbol es que os cedan los asientos en los estadios, si es que no optáis por la innovación de género, es decir, por cambiaros de sexo y tentar el mundial femenino. Contrariamente, vuestro arco, el arco peruano, estará imantado en el mismo polo de la bola".


¿Consecuencia? Todo tiro al arco bicolor sería rechazado por los parantes sin vuelta que darle. Como bien lo sabéis, polos iguales se rechazan, es ley de la física y contra la física no se puede, más aun, si innovamos poniendo la física al servicio del fútbol de Perú. "Física innovadora es lo que necesitáis vosotros, pero si persistís en la física de Purga, perdón, de Burga, os volverán a purgar del próximo Mundial". Palabra de Xavier Sala-i-Martín.”


En fin, después de los primeros cuatro partidos de la selección considero que la solución propuesta por el Economista es mejor que esperar a un Pizarro, Farfán o Guerrero inspirados. Sería bueno comunicarle a Chemo ésta innovadora propuesta, y preparar a nuestros jugadores en algunos conocimientos básico de física, ahora, no esperemos tanto de nuestros muchachos pues estoy seguro que la mayoría apenas terminó el colegio. Seamos francos, lo fuerte de estos muchachos es patearle al balón, juerguearse y emborracharse.

jueves 8 de noviembre de 2007

La procesión.


No hay nada más peruano que la devoción del Señor de los Milagros en Octubre; desde la Procesión hasta lo que sucede a los alrededores de ésta. Y es que este año fue la primera vez que asistí a uno de los recorridos que hace la Imagen por la ciudad de Lima. No cabe duda la devoción que profesamos los peruanos, pero también es interesante todo aquello que pasa durante dura la procesión.

Esta vez me tocó observar el recorrido que hizo la Imagen por la Avenida Alfonso Ugarte. Avenida que delimita el Cercado de Lima con el Distrito de Breña, y donde podemos encontrar lugares muy conocidos para todos como son la Plaza Dos de Mayo, el Hospital Arzobispo Loayza, el edificio del Diario El Peruano, el Partido Aprista Peruano, uno de los locales de los Supermercados Metro, el Colegio Guadalupe hasta llegar a la Plaza Bolognesi.

Durante todo éste recorrido, previo a la procesión todos los carriles de la avenida son ocupados por los fieles para realizar una serie de decoraciones en homenaje al Cristo Moreno, que van desde alfombras de flores y/o aserrín, globos, pancartas, colocar escenarios, imágenes de la Virgen, etc, hasta coros y discursos de balcón.

Alrededor de las calles y avenidas perpendiculares a la Alfonso Ugarte pude apreciar como un conglomerado de gente hizo propicio el momento para que un y mil negocios funcionen y sean rentables. Ambulantes que ofrecen una gran variedad de souveniers alusivos al Señor de los Milagros, charlatanes que ofrecen tónico que matan los bichos del estomago, comerciantes que hacen apuestas para ver en que caja entra el cuy, alquiler de baños, venta de anticuchos, venta de globos, venta de flores, venta de discos con todos los éxitos del Señor de los Milagros y canciones de misa, alquiler de asientos, folletos con la historia del Cristo Morado, etc; en fin, mil y un productos que son ofrecidos a los devotos.

Para ver pasar la Imagen me ubiqué frente al Metro de la Avenida Venezuela, detrás mío había un joven que compraba cuanto souvenir se vendiera, como que a medida que tenga más objetos prendados en su cuerpo del Cristo Morado su devoción por éste sería más grande. Al pasar la imagen frente mío la gente extendía sus brazos hacia arriba con las palmas abiertas como para ser bendecidos y esperando, quizás algunos, que se le cumpla el milagrito.

Tras el recorrido de la procesión, las estelas de su paso dejan claras huellas, pues la suciedad y el alboroto ocasionado por sus devotos se reflejan en las calles.

Más allá de la criollada que se observa, no cabe duda que la devoción que los peruanos le procesamos al Cristo Moreno es única, pues los Milagros si existen, y estoy de seguro que a más de uno se le han cumplido.

miércoles 31 de octubre de 2007

A la indecisión

Hoy llamé, y a la más esperanzadora respuesta te creí.

Durante las horas que esperé el encuentro, la ilusión creé.

Sin embargo en la noche plateada de la primavera cercana te perdí.



Ilusión que una vez concebida hiere

cuando es depredada por la realidad

que con su cruel verdad

devuelve a la tierra lo que crece.