domingo 30 de septiembre de 2007

Porque no veo TV


El infaltable despertar con la muerte ante tus ojos se ha hecho tan común como el café de la mañana. Revisar los acontecimientos durante la madrugada, es más tortuoso que revisar la columna de obituarios en el periódico. Escuchar las barbaridades de uno y otro oportunista que se ha beneficiado del inconciente voto obligatorio, o asquearse con el baile en tangas de una gordita que dice que es farándula. Por las noches, el chisme hecho imagen, la intolerancia hecha opinión, la desinformación constante.

Ya no veo más televisión. De espaldas a la caja boba prefiero estar, antes de que la poca coherencia que me queda se pierda por un programa que vive de la ignorancia masificada.

Consideraremos a la información como un bien escaso. Éste bien puede ser proporcionado por diferentes fuentes, como puede ser la televisión, la radio, el diario, alguna revista, Internet, etc. Todos los ciudadanos pretendemos estar bien informados, algunos más otros menos, otros de temas específicos, otros de temas en general. Conforme a los intereses de cada uno es que invertiremos tiempo, dinero y otros recursos en busca de satisfacer nuestra necesidad de información. Ya sea cual fuera el tipo de información que busquemos, todos querremos estar bien informados.

Sin embargo, no siempre los intereses de los que nos proveen de información se alinearán con los intereses de los que demandamos información. Por parte de los primeros es obvio que uno de los principales intereses que buscaran obtener es la rentabilidad del negocio – seamos francos, el periodismo es un negocio, hoy por hoy- por otro lado, para lograr la rentabilidad del negocio es probable que su línea editorial se adhiera a una u otra posición, ya sea ideológica o económica. También encontramos a los periodistas, que en pos de publicar o televisar una noticia pueden vender su nota al mejor postor.

Depende de nosotros invertir el tiempo necesario para obtener la información adecuada. Por experiencia he podido comprobar que hasta en los medios más serios se intentan distorsionar información en busca de vender más que la competencia. Será un tema personal estar bien o mal informados, y correrá por nuestra cuenta creer lo que nos dicen.

Hace poco escuché por primera vez una frase que me hizo pensar en la clase de medios de comunicación que tenemos en el país… “¿Y tú, le vas a creer a un periodista?”.