
No hay nada más peruano que la devoción del Señor de los Milagros en Octubre; desde la Procesión hasta lo que sucede a los alrededores de ésta. Y es que este año fue la primera vez que asistí a uno de los recorridos que hace la Imagen por la ciudad de Lima. No cabe duda la devoción que profesamos los peruanos, pero también es interesante todo aquello que pasa durante dura la procesión.
Esta vez me tocó observar el recorrido que hizo la Imagen por la Avenida Alfonso Ugarte. Avenida que delimita el Cercado de Lima con el Distrito de Breña, y donde podemos encontrar lugares muy conocidos para todos como son la Plaza Dos de Mayo, el Hospital Arzobispo Loayza, el edificio del Diario El Peruano, el Partido Aprista Peruano, uno de los locales de los Supermercados Metro, el Colegio Guadalupe hasta llegar a la Plaza Bolognesi.
Durante todo éste recorrido, previo a la procesión todos los carriles de la avenida son ocupados por los fieles para realizar una serie de decoraciones en homenaje al Cristo Moreno, que van desde alfombras de flores y/o aserrín, globos, pancartas, colocar escenarios, imágenes de la Virgen, etc, hasta coros y discursos de balcón.
Alrededor de las calles y avenidas perpendiculares a la Alfonso Ugarte pude apreciar como un conglomerado de gente hizo propicio el momento para que un y mil negocios funcionen y sean rentables. Ambulantes que ofrecen una gran variedad de souveniers alusivos al Señor de los Milagros, charlatanes que ofrecen tónico que matan los bichos del estomago, comerciantes que hacen apuestas para ver en que caja entra el cuy, alquiler de baños, venta de anticuchos, venta de globos, venta de flores, venta de discos con todos los éxitos del Señor de los Milagros y canciones de misa, alquiler de asientos, folletos con la historia del Cristo Morado, etc; en fin, mil y un productos que son ofrecidos a los devotos.
Para ver pasar la Imagen me ubiqué frente al Metro de la Avenida Venezuela, detrás mío había un joven que compraba cuanto souvenir se vendiera, como que a medida que tenga más objetos prendados en su cuerpo del Cristo Morado su devoción por éste sería más grande. Al pasar la imagen frente mío la gente extendía sus brazos hacia arriba con las palmas abiertas como para ser bendecidos y esperando, quizás algunos, que se le cumpla el milagrito.
Tras el recorrido de la procesión, las estelas de su paso dejan claras huellas, pues la suciedad y el alboroto ocasionado por sus devotos se reflejan en las calles.
Más allá de la criollada que se observa, no cabe duda que la devoción que los peruanos le procesamos al Cristo Moreno es única, pues los Milagros si existen, y estoy de seguro que a más de uno se le han cumplido.
Esta vez me tocó observar el recorrido que hizo la Imagen por la Avenida Alfonso Ugarte. Avenida que delimita el Cercado de Lima con el Distrito de Breña, y donde podemos encontrar lugares muy conocidos para todos como son la Plaza Dos de Mayo, el Hospital Arzobispo Loayza, el edificio del Diario El Peruano, el Partido Aprista Peruano, uno de los locales de los Supermercados Metro, el Colegio Guadalupe hasta llegar a la Plaza Bolognesi.
Durante todo éste recorrido, previo a la procesión todos los carriles de la avenida son ocupados por los fieles para realizar una serie de decoraciones en homenaje al Cristo Moreno, que van desde alfombras de flores y/o aserrín, globos, pancartas, colocar escenarios, imágenes de la Virgen, etc, hasta coros y discursos de balcón.
Alrededor de las calles y avenidas perpendiculares a la Alfonso Ugarte pude apreciar como un conglomerado de gente hizo propicio el momento para que un y mil negocios funcionen y sean rentables. Ambulantes que ofrecen una gran variedad de souveniers alusivos al Señor de los Milagros, charlatanes que ofrecen tónico que matan los bichos del estomago, comerciantes que hacen apuestas para ver en que caja entra el cuy, alquiler de baños, venta de anticuchos, venta de globos, venta de flores, venta de discos con todos los éxitos del Señor de los Milagros y canciones de misa, alquiler de asientos, folletos con la historia del Cristo Morado, etc; en fin, mil y un productos que son ofrecidos a los devotos.
Para ver pasar la Imagen me ubiqué frente al Metro de la Avenida Venezuela, detrás mío había un joven que compraba cuanto souvenir se vendiera, como que a medida que tenga más objetos prendados en su cuerpo del Cristo Morado su devoción por éste sería más grande. Al pasar la imagen frente mío la gente extendía sus brazos hacia arriba con las palmas abiertas como para ser bendecidos y esperando, quizás algunos, que se le cumpla el milagrito.
Tras el recorrido de la procesión, las estelas de su paso dejan claras huellas, pues la suciedad y el alboroto ocasionado por sus devotos se reflejan en las calles.
Más allá de la criollada que se observa, no cabe duda que la devoción que los peruanos le procesamos al Cristo Moreno es única, pues los Milagros si existen, y estoy de seguro que a más de uno se le han cumplido.